sábado, 4 de marzo de 2017

Ínfima reflexión de verano

Sin darnos cuenta

Estoy en la playa, en el agua como este calor de verano invita mientras me acomodo una tobillera que se resigna a mantenerse atada y su dueña se resigna a quemarla y que quede fija en el lugar, porque quién sabe qué puede pasar, me distraigo mirando a unas nenas de no más de diez años entusiasmadas, muy entusiasmadas con haber llegado al banco que forma la arena y hace que las olas revienten con fuerza, felices les muestran a quien yo supongo es la madre o el adulto responsable del momento dónde están y cómo llegan hasta ahí dando pie y en ese momento, entre las olas que me rompen en la nuca desarmando algún que otro nudo en los músculos, arrastrándome levemente hacia adelante y luego empujándome con el retorno del agua me doy cuenta, el problema es que con el tiempo dejamos de despertar nuestro asombro, la vida nos va sacando la capacidad de sorprendernos, no nos sorprende un día espectacular de playa, no nos sorprende estar en el banco de arena, no nos sorprende que una banda de inadaptados hagan de un partido de fútbol una batalla campal, no nos sorprende que casi diez mujeres hayan sido brutalmente asesinadas por sus parejas o ex parejas,  y a lo mejor en unos meses no nos sorprenda que una jueza tome una decisión que no se adecua a la ley ¿Qué más nos va a dejar de sorprender? ¿Cuántas cosas ya habremos "normalizado" y "naturalizado" sin darnos cuenta? ¿De cuánta cosa hermosa nos estaremos perdiendo y cuántas catástrofes y malas decisiones esteremos pasando por alto?

viernes, 25 de noviembre de 2016

ESTA JUVENTUD

El siguiente texto se encuentra publicado y fue escrito para la sección "Blog" de la página del Consejo de Educación Secundaria (CES) en el siguiente link:

http://www.ces.edu.uy/index.php/blog


¿Por qué cuesta tanto eludir charcos un día de lluvia? ¿Por qué el agua se empecina en juntarse justamente donde yo tengo que poner el pie? ¿Por qué no se usar un paraguas? ¿Será una actitud aprendida esa de sostener el artefacto parejo sin que se de vuelta y caminar?
Porque de verdad que hay gente que lo lleva con tanta elegancia, camina tan fluidamente con el bendito complemento y yo ni siquiera sé como agarrarlo, no sé cómo hacer para eludir el árbol, a la vecina que camina en sentido opuesto, el charco y no caerme de la vereda, me corro hacia la derecha para dejarle lugar, tuerzo el paraguas hacia el mismo lado dejándolo casi de costado, paralelo a mi cabeza, miro a la señora como diciéndole "pase, adelante doña", doy un paso chiquito hacia adelante y siento el típico ruido de chapoteo, miro, toda la parte baja de mi pantalón mojada, ¿por qué no le hice un dobladillo al pantalón? ¿Por qué no me puse un cinturón para evitar que la prenda descienda mientras camino? ¿Por qué tengo que salir con un día de lluvia y no me puedo quedar mirando series y tomando café como si no hubiera nada más para hacer? Ah, claro, por eso, porque soy un ser humano con responsabilidades..

¿Por qué sigo pensando cosas y hablando sola sobre mi incapacidad para utilizar elementos comunes a cualquier persona? No es tan complicado Paula, es ponerse un cinturón, abrocharlo en la medida justa (no muy suelto o muy apretado como soles usarlo), no es tan difícil agarrar un paraguas, es ponerlo cubriendo tu existencia pero dejándote ver para adelante. ¡No es mi culpa! es el paraguas que se empeña en darse vuelta, romperse, hacerme fuerza, no sé, no me quiere, ¡lo juro!.
Y llego, así como quien no quiere la cosa ya estoy en el ómnibus con mi mejor mal humor posible. ¿Qué más me voy a encontrar? Porque ahora no tengo nada para martirizarme la mente ni para seguir hablando sola, pero por suerte Montevideo siempre te da algún personaje y esta no es la excepción, a mi lado dos personas discuten de la noticia del momento, algún nuevo reclamo sobre cómo está la educación, cómo están las nuevas generaciones, esta juventud que está perdida y que violento que está todo, todas esas cuestiones ¿Por qué esa competencia inter-generacional? ¿Por qué el pensamiento popular es que la culpa de todos los problemas sociales son de las nuevas generaciones? Digo, ¿será que toda persona menor de treinta años salió por generación espontánea y se educó y crió sin ayuda de nadie? Porque ta, entiendo, no me se poner un cinturón, no sé usar un paraguas y nunca pude dejar de tenerle miedo a una hornalla, lo asumo pero ¿seré tan rara por pensar que todo esto viene gestándose de antes? ¿Será tan errado mi pensamiento de que hay un montón de jóvenes haciendo cosas increíbles todos los días? ¿Será muy de pensamiento de conspiraciones creer que nos venden una realidad negativa casi alterna sin mostrarnos todo lo que está bien? Pero ¿cómo podemos cambiarlo? ¿Cómo hacer que la gente se interese si lo bueno, lo que está bien, lo que suma no vende? ¿Por qué no vende? Porque si, señora que está comentando de actualidad en el ómnibus, hay un montón de gente ahí afuera educando con pasión, hay un montón de gente ahí afuera recibiendo con pasión, hay un montón de gente ahí afuera poniendo su granito de arena para que las cosas funcionen bien, para que las cosas valgan la pena, hay un montón de gente moviéndose, creando, motivando y gestando futuro. ¿Por qué no le digo todo esto a la señora? ¿Por qué la dejo esparcir ese pensamiento pesimista? ¿Por qué sigo hablando sola? ¿Por qué nos cuesta tanto admitir todo lo que hacemos bien? Y me bajo, la miro con desgana, con una cara que a mi entender dice "señora, está equivocada, salga de esa burbuja mediática en la que se metió" aunque veo difícil que una cara diga eso, prefiero convencerme para no sentirme tan mal conmigo misma. Y me bajo, sí, me vuelvo a enfrentar a la lluvia, al pantalón caído, al paraguas mal portado y a mojarme mientras camino pero convencida y segura de que voy a encontrar más gente que me demuestre que la señora se equivoca, que voy a ver más gente poniendo su granito de arena, haciendo su pequeño cambio para que las cosas estén mejor, para que las cosas valgan la pena.

Y no, esto no se basa en hechos reales pero si, no se usar un paraguas, no se usar un cinturón sin abrocharlo muy flojo, o muy apretado y que me duela, le tengo miedo a las hornallas y también creo que hay demasiadas cosas buenas ahí esperando ser reconocidas e ignoradas por todos, se que me crucé con muchísima gente con ganas, teniendo proyectos, buscando proyectos, generando ideas y haciendo que todo valga la pena, convenciéndome cada vez más de que nada es cómo nos lo quieren vender, que ni esta juventud ni ninguna está perdida, que esta generación si quiere, que tiene ganas, que tiene ideas y que se mueve, así que ¿qué hacemos?

domingo, 28 de agosto de 2016

De navegaciones y otros menesteres - cuento propio

Se recostó en aquella vieja madera, le encantaba sentir el olor a madera añejada ya por el paso del tiempo, por la ventana veía más cerca de lo que muchos lo vemos, el mar, esa inmensidad tan absurda que lo hacía por momentos olvidarse de todo, cuántas veces habrá soñado con comprar un barco y largarse a recorrer pero claro, de navegación no tenía ni la más remota idea, ni de navegación ni de tantos otros menesteres que si tuviera siete u ocho vidas a lo mejor le daba el tiempo de aprender.

Y no había con que darle, aquella dama y él ni siquiera el mismo idioma conocían, no había manera de comprobar si aquellas imaginaciones suyas sobre compartir intereses, gustos y preocupaciones eran reales. A uno se le puede ocurrir que aunque no hables con alguien con saber más o menos de su vida algo se te puede ocurrir pero el tema es que solo observándola desde una ventana de una vieja cabaña de playa mientras ella camina pensativa, como rearmándose el universo entre las marañas de pensamientos que lleva cargando no se puede recabar mucha información, mucho menos si la única vez que la vio hablando la mujer se dirigió al otro ser humano en un idioma imposible de descifrar (el individuo no solo no conocía de navegación, tampoco sabía mucho de idiomas).

¿Habrá notado la susodicha como decoraba nuestro amigo (bueno, mi amigo) el marco de la ventana con flores o telas de colores que encontraba por el pueblo? Mientras caminaba, ¿notaría ella la música que él le tocaba con disimulo desde adentro?, ¿sabría ella de su existencia?.

Por supuesto que él nunca se animó siquiera a saludarla (además de no saber de navegación e idiomas tampoco sabía lo que era el arte del coqueterio - aunque si no existe la palabra ¿cómo saber hacerlo?).

Día tras día se repetía la misma coordinación entre ambos (desconocido, o no, por aquella mujer), él preparaba de antes el asunto de la decoración, seleccionaba la canción o se disponía a hacerse el que caminaba aleatoriamente por las inmediaciones de la cabaña para poder verla de refilón cuando apareciera por la playa y empezar aquella ceremonia.



Siempre preferí creer que la mujer lo sabía, que era imposible que después de tantos días de rutina nunca lo hubiera notado y que ese juego de seducción que no seduce también era jugado por ella que elegía día tras día pasar por delante de la misma cabaña, en la misma playa, haciéndose la interesante cuando se había pasado varios minutos eligiendo el peinado y el vestido con el que pasaría, y si no era así ¿qué mal hace creerlo?.

viernes, 17 de junio de 2016

Actualidad, Orlando, Imagine, La ciencia de los Beatles, Carl Sagan y 70 entradas!

Título y pico!

¿Por qué ese "mega-título"? Fue lo más descriptivo que encontré.
Arranquemos por el final, si señora, si señor, si, como leyó, es la entrada número setenta (70) SETENTA! de el blog. Mi idea original era armar un vídeo gracioso para destinarlo a este número (los números redondos por algún motivo desconocido se festejan más) pero la actualidad, lo que está pasando en el mundo y un disparador que me encontré por el camino me decidieron a cambiar mi esquema y realizar esta entrada.

Vengo de una charla/recital en el Planetario de Montevideo llamada "La ciencia de los Beatles" dada por Ernesto Blanco. En un momento previo a que se tocara la tan famosa canción "Imagine" de Jhon Lennon Blanco decidió leer un fragmento de un texto escrito por Carl Sagan que me parece que nos vendría muy bien a todos leer, recientemente se dieron hechos que conmovieron al mundo y si, me estoy refiriendo por ejemplo a la masacre que sucedió en Orlando donde más de cincuenta personas fallecieron y otros cientos resultaron heridos, pero también me refiero a la violencia que se sigue dando en el deporte (por ejemplo en el partido entre Rusia e Inglaterra por la Eurocopa), o la violencia con la que cada hinchada canta en contra de la rival en Argentina y Uruguay, cada vez que un pastor dice que ojalá se hubiera muerto más gente, o cada vez que hay una pelea callejera y se arma un grupo de espectadores, o cada vez que una mujer muere a causa de violencia doméstica o de género, o cada vez que un político xenófobo es favorito en Estados Unidos, o cada vez que un gobierno elegido (y apoyado) democráticamente es destituido por otros políticos (corruptos).

Este texto fue escrito por Carl Sagan basándose en una foto de La Tierra tomada desde un punto lejano del Sistema solar, lo chiquito, lo ínfimo que ve nuestro planeta sirve y viene muy bien para analizarnos un poco, pero quien mejor que Sagan para explicarnos esto:



Un punto azul pálido (Carl Sagan)
"Desde este lejano punto de vista, la Tierra puede no parecer muy interesante. Pero para nosotros es diferente. Considera de nuevo ese punto. Eso es aquí. Eso es nuestra casa. Eso somos nosotros. Todas las personas que has amado, conocido, de las que alguna vez oíste hablar, todos los seres humanos que han existido, han vivido en él. La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos, miles de ideologías, doctrinas económicas y religiones seguras de sí mismas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, cada niño esperanzado, cada inventor y explorador, cada profesor de moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie ha vivido ahí —en una mota de polvo suspendida en un rayo de sol.
La Tierra es un escenario muy pequeño en la vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades cometidas por los habitantes de una esquina de este píxel sobre los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina. Cuán frecuentes sus malentendidos, cuán ávidos están de matarse los unos a los otros, cómo de fervientes son sus odios. Nuestras posturas, nuestra importancia imaginaria, la ilusión de que ocupamos una posición privilegiada en el Universo... Todo eso es desafiado por este punto de luz pálida. Nuestro planeta es un solitario grano en la gran y envolvente penumbra cósmica. En nuestra oscuridad —en toda esta vastedad—, no hay ni un indicio de que vaya a llegar ayuda desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos.
La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Colonizar, aún no. Nos guste o no, por el momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos. Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad, y formadora del carácter. Tal vez no hay mejor demostración de la locura de la soberbia humana que esta distante imagen de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amable y compasivamente, y de preservar y querer ese punto azul pálido, el único hogar que siempre hemos conocido."

Que bueno sería un mundo donde nos respetáramos y valoráramos, "Nothing to kill or 
die for and no religion too. Imagine all the people living life in peace...You may say I'm a 
dreamer but I'm not the only one I hope someday you'll join us and the world will be as one" 
Imagine - John Lennon


domingo, 8 de mayo de 2016

Reflexiones de bolsillo I

Violencia, machismo, sumisión y complicidad 

Como siempre que uso una parte de un espectáculo de murga en una entrada pido disculpas por el lenguaje, a lo mejor no es el más adecuado pero no podemos negar que todas esas palabras forman parte también de la cultura y son utilizadas en estos espectáculos totalmente populares. 
Desde el humor y las risas estos espectáculos hacen una crítica social increíble y me viene genial para lo que quiero hablar (aclarando que el tema es un tema muy serio y así debe ser interpretado). 
Pertenece al espectáculo del carnaval de 2016 y si no te gusta la murga la siguiente publicación se deja leer perfectamente (no muerde, no grita y no insulta). 


Hablando con una amiga surgió el tema de por qué las campañas en contra de la violencia no van en contra de la violencia en si misma sino que apuntan a enseñarle a las mujeres cuando están viviendo una relación violenta. ¿por qué esperamos a que suceda en lugar de hacer algo para que nadie violente a nadie? ¿por qué enseñamos a defender y no a no ejercer violencia?

Las respuestas que se nos ocurrieron tenían que ver con que el cambio que se necesita hacer para que ningún hombre violente a una mujer, ningún hombre violente a otro hombre o ninguna mujer violente a ninguna mujer son cambios sociales muy profundos y sus resultados son a MUY largo plazo. 
Creemos que si se están haciendo cosas para acabar con los estereotipos que llevan a esto pero ¿serán suficientes? 
Por supuesto sabemos que no es un problema de esta generación, sabemos que el machismo y la violencia son cosas instaladas prácticamente desde siempre, vivimos en una sociedad patriarcal con un dominio y sentido de pertenencia y en nuestro instinto parece estar instalada la violencia.

Sin embargo siento que poco a poco, a paso muy lento se está pensando en estas actitudes y se esta intentando cambiar las formas en las que se educa para que todo sea por lo menos un poco más justo para todos. 

Pese a todo, se sigue enseñando a la mujer que necesita saber como defenderse pero que además necesita a alguien que la defienda, la estabilice y la haga alguien, nos resulta muy difícil desprendernos del todo de estos comentarios, de estas actitudes que terminar fomentando el machismo y la violencia en todos sus tipos. ¿cuántos años se necesitan para que los posters no tengan que mostrarnos cuándo estamos frente a una relación violenta? ¿cuánto tiempo necesitamos para que el hombre directamente no se crea dueño de la mujer? 

Y en cierto modo cuando le regalamos un juego de herramientas a un varón y una cocina de juguete a una mujer, cuando le decimos a un niño que el celeste es un color de "hombre" y el rosado uno de "mujer", cuándo le explicamos a un niño que "a la mujer no se le pega" (¿a un hombre si?) también fomentamos la idea de mujer débil, mujer que necesita protección y un macho alfa al lado que la defienda. Cada vez que explicamos que frente a una señorita no se pueden decir malas palabras, ni ser agresivo o grosero, cada vez que aplaudimos a un hombre "ganador" con las mujeres y juzgamos a una mujer "zorra" que esta con muchos hombres, cada vez que caemos en los estereotipos que nos rodean permanentemente estamos fomentando toda la violencia, discriminación y sentido de inferioridad en las mujeres. 
Si vecino, todos tenemos la culpa.

¿Por qué se permitió llegar a esto?




Y para mostrar que nada de esto es exageración y para apoyar parte de lo dicho un spot publicitario de la marca Urufarma que muestra como no solo aquel que vive discriminando o aquella persona violenta cae en todos estos estereotipos:

https://youtu.be/z53lrI8tpMc





viernes, 1 de abril de 2016

Complicado...

Hay temas, cuestiones, conversaciones que cuesta tener. 
Hace unos meses nos volvimos consciente de la crueldad de la guerra, recién hace unos meses comenzamos a enterarnos de una parte (muy pequeña) de lo que pasa afuera de la burbuja que nosotros mismos nos creamos. 


Recién ahora somos conscientes de que hay gente muriéndose afuera de la computadora, afuera de nuestro celular, afuera de nuestro shopping. 
Recién ahora somos conscientes de que hay bombas explotando muy seguido. 
¿Por qué demoramos tanto? Muy sencillo, recién ahora las bombas están explotando en países que nos interesen, recién ahora los atentados de centraron en París y en Bruselas. 
Mi pregunta es ¿cómo podemos permitir que unas muertes nos duelan más que otras? ¿Por qué solo ahora que los países afectados son los de primer mundo nos entristecemos? ¿Por qué recién ahora resultamos ofendidos y dolidos por un atentado terrorista? ¿Pesan menos las vidas de los niños, mujeres y hombres sirios que han muerto hasta ahora? 
Y tampoco nos vayamos a esos países que tan feos para nosotros parecen ser ¿pesan menos los Turcos que fallecieron también en un atentado? ¿O es simplemente que solamente miramos a Europa? ¿Solo nos importa Europa? ¿Somos una sociedad tan arrastrada? 

Si es así, si efectivamente es así te comento que no todos los Sirios pertenecen al Isis, ni mucho menos, ni todos los Europeos son buenos, ni todos nosotros podemos darnos el lujo de ignorar al otro bando de esta guerra. 
En los atentados terroristas en todas estas ciudades participaron o co-participaron europeos, si señor, si señora, todos lo sabemos, los terroristas eran europeos reclutados por el ISIS, no Sirios. 

Además, adivine (entre  muchos tantos), a ver si se anima, dígame un ejemplo de un país que le venda armas al Estado Islámico. 
¿Le acertó? Si señora, si señor, la industria bélica española está juntando plata mediante ventas de armas al ISIS, un país europeo, un país del primer mundo, un país "bueno". 

Que unas muertes no valgan más que otras, que la lucha por la paz sea igual para todos, que todos tengan las mismas oportunidades. No se trague la pastilla de los medios, no sea parte de este cuento de ciencia ficción. 




miércoles, 21 de octubre de 2015

Para reavivar, Calle soledad

Hacía mucho, mucho, bastante que no publicaba algo y creo que llegó la hora (y sino mala suerte, ya empecé).

Otro cuento, "Calle soledad"


.

Era una noche normal. ¿Era una noche normal? ¿Normal para quién? ¿Normal con respecto a qué? ¿a quién?
Mientras caminaba por una avenida vacía, solitaria, casi perdida en una noche más y, por si esa soledad no fuera suficiente; el frío, ese frío le dejaba tiesa la piel donde la bufanda, esa bufanda no llegaba a refugiar.
Las manos fijas en los bolsillos, su mente no estaba ni en la avenida, ni en aquella muchacha que había decidido que no era feliz, que ya no serían felices.
Si, era una noche normal, común, sin ningún suceso relevante para la humanidad pero, a cada paso que daba las frases de aquel hombre iban machacando lentamente sus pensamientos. ¿Y si no es terminar? ¿Si es un nuevo comienzo? Porque al final ¿qué termina?
Para Lope de Vega, terminar hubiera sido…
"estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso"
Se repetía los versos en su mente, cada línea de baldosa que cruzaba un verso más que murmuraba. ¿Por qué estar triste por no estar áspero, furioso, esquivo, difunto? ¿Por qué no buscar estar vivo en otros lados? ¿Por qué seguir con eso de "dar la vida y el alma a un desengaño"?
Se desató la bufanda y la guardó en su bolsillo, como si en aquél tapado se fueran los recuerdos, como si Benedetti y su "el olvido está lleno de memoria" no fueran ciertos. Se convencía de que no necesitaba más su protección, ni su bufanda, ni su cariño, ni sus paseos, mucho menos su silueta cuando una tímida luz le apuntaba de atrás, esa silueta que sus manos, sus ojos, su mente tan fácilmente podían describir.
- ya no te necesito, ni a vos, ni a esa sonrisa que calma huracanes, ni siquiera la perfecta distancia entre tus dos ojos, o tu manera de cocinar, esa alegría que tenés y transmitís en las mañanas. Ni tus creencias sobrenaturales que tantas veces nos salvó el insomnio, mucho menos tus comentarios repentinos sobre temas absurdos que tantas risas me provocaron.
No necesito tus manos si estoy enfermo, ni tu apoyo si la vida me deja de sonreír.
No voy a extrañar nuestra vida, nuestra casa, nuestra alegría, nuestra tristeza, ambiciones, sueños, realidades.
A cada paso que daba se repetía las frases mientras las lagrimas saladas resbalaban por una barba en descuido.

Auto-engañarse con palabras, a cada paso un nuevo engaño, como si el amor repentino fuese, como si en una cuadra el dolor se calmara y diera paso a la felicidad, como si no fuera a costar volver a levantarse de una caída en la que cayó en compañía y debería levantarse solo.
Suena el celular
-Perdona, me pasé, vamos a hablar.
-Voy

Respondió el hombre y aquella cuadra no lo ha visto más...